Desamor, Soledad, Amor Lésbico y Homosexual.
Por: Agustín Zepeda Jones
azepjones99@hotmail.com
El incremento de las relaciones lésbicas y homosexuales que se evidencia, no es casual ni mucho menos una moda, con ello se daría una interpretación simplista a lo que ocurre.
Este acontecimiento social está vinculado esencialmente a la suma acontecimientos de soledad y/ o desamor en lo particular de cada individuo; y que al ser hechos que se reproducen en millones de gentes se convierte en fenómeno social. Pudiendo deducirse con ello que estas expresiones obedecen a un hecho natural en la psique humana.
Por siempre, en la era moderna hemos creído, que la función de reproducción en los géneros, marca también la función del vínculo amoroso en las parejas reproductiva y tal vez si, en función de que la relación heterosexual cumple una función que permite la sobrevivencia de la especie, y en tanto que la madre requiere del padre para su protección personal y la de su hijo; además de requerir de la protección del grupo. En ello se puede explicar las diferencias de los roles en los géneros.
La hembra procrea, el macho provee alimentos y da protección junto con el grupo .
Así pues podemos explicarnos que esa forma de relación heterosexual cumple perfectamente su función y ha sido la base para las normas morales que han sustentado nuestro desarrollo social.
¿Pero que esta ocurriendo?
La base de la explicación que encuentro, la establezco en la hipótesis de que el amor es en esencia un instinto de vinculación con el otro y el grupo, a favor de la sobrevivencia. Ello aminora la ansiedad ante los peligros de muerte, porque el vínculo con otros nos hace menos vulnerables. La expulsión del grupo nos envía a la muerte.
Las formas de organización del grupo a nivel de comuna, hace menos dependiente al crio o a la madre del vínculo con el macho, pero no excluye la necesidad del vínculo con el grupo del que depende para sobrevivir, no tenerlo es detonante de la ansiedad.
El establecimiento consciente de la relación del padre con el crio y el desarrollo complejo del orden social, requiere de la organización de micro grupos dentro del orden general del macro grupo. El vínculo de dependencia se hace mas fuerte y los desajustes existentes se hacen más complejos para la psique ya que la fuerza y debilidad de los miembros de los micro grupos los harán mas fuertes y lideres o los acercaran más a los riesgos de muerte.
En el desarrollo humanístico, con la evolución de la conciencia, (la conciencia del dolor ajeno, por ejem.) la moral y la concepción de las virtudes. El vínculo de apego al otro y al grupo se idealizó dando paso a lo que a la postre se conceptualizo como amor, idealización que de origen no se desprende de sus normas esenciales de un orden que alejara al los individuos y al grupo del conflicto interno y de los peligros externos.
La idealización y las normas del vínculo amoroso han encontrado en su desarrollo dialéctico condiciones diferentes a las que las constituyeron, las amenazas a la vida son diferentes y los estados de soledad quizás como nunca se manifiestan en grandes cantidades de individuos.
La soledad despierta los sentimientos de vulnerabilidad , angustia y depresión. El acogimiento y la aceptación mientras más incondicional mejor, nos alejan de la vulnerabilidad, la ansiedad y la depresión.
La incorporación de la mujer al trabajo, la extensión de las grandes ciudades donde la gente vive aislada, y deja gran parte del día en las aglomeraciones y en los transportes públicos, la falta de seguridad en las calles para que los niños jueguen, la disminución de espacios públicos de esparcimiento, la enajenación y aislamiento producido por los juegos electrónicos, la internet, y la tv; la violencia y desintegración familiar, la violencia institucional, la violencia mercantil etc. Han y vienen produciendo entre sus efectos traumáticos la soledad y por ende el estado de ansiedad, elementos que encuentran apaciguamiento con la compañía y el amparo.
Ante la vulnerabilidad emocional y el estado de alerta donde se siente atentada la vida, es fácil asirse de quien esta cerca; ese vínculo si conlleva aceptación, solidaridad, alegría, lleva al amor indistintamente al genero. Por lo tanto el amor lésbico y homosexual resultan tan legítimos como el heterosexual, en tanto que ampara y provee de los mismos elementos de la idealización; quedando muy lejos de que sea una perversión.
La apertura de quienes ejercen relaciones amorosas con gente de su mismo sexo, y el avance en esta materia en los derechos humanos, están abriendo la posibilidad de que la sociedad acepte cada vez más estos tipos de relación sin discriminación de algún tipo y tal vez llegue en un futuro no muy lejano a convertirse en formas totalmente aceptadas de convivencia. Opción que abrirá las puertas de la jurisprudencia para el establecimiento de leyes justas para millones de personas en el mundo.
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